Cornellà de Llobregat mantiene su veto a los pisos turísticos y no renovará las licencias vigentes cuando caduquen en 2028. La medida consolida la posición del municipio dentro de la estrategia del entorno metropolitano de Barcelona para frenar este tipo de alojamientos y priorizar el uso residencial de la vivienda.

El Ayuntamiento de Cornellà no concede nuevas licencias desde 2023 y ha reforzado su planificación urbanística para regular los usos alternativos de las viviendas residenciales. Con esta hoja de ruta, el consistorio deja claro que su intención es preservar el parque de vivienda para los vecinos y evitar que siga creciendo la oferta turística dentro de los barrios.

La decisión responde a un contexto de fuerte presión sobre la vivienda en el área de Barcelona. El consistorio defiende que Cornellà ya cuenta con una oferta de alojamiento suficiente para atender la demanda de visitantes y considera que la prioridad debe centrarse en proteger el carácter residencial de la ciudad y facilitar el acceso a la vivienda habitual.

Con este movimiento, Cornellà se alinea con otros municipios metropolitanos que prevén poner fin a los pisos turísticos en 2028. Más allá del impacto sobre el sector, la medida refuerza una apuesta política y urbanística que sitúa la vivienda residencial como eje central del modelo de ciudad